Realizar un doctorado, puede ser considerado como una de las metas tanto académicas y personales más demandantes que una persona puede atravesar, más que simplemente aprobar exámenes, defender una investigación y generar conocimiento original, también se trata de los mayores retos emocionales a gran escala.
Para aquellos que tienen más de 35 años, que tienen un trabajo a tiempo completo y tomaron la determinación emprender este recorrido a distancia, la inteligencia emocional se convierte en imprescindible, no es simplemente un lujo, sino una herramienta para aplicar estratégicamente y de esa forma evitar el abandono para lograr llegar a la graduación.
Dentro de este artículo, ahondaremos en cómo completar un doctorado con inteligencia emocional, y los pasos a realizar antes, durante y después de su doctorado, que le permitirán incrementar las posibilidades de éxito, respaldados por datos y ejemplos provenientes de la realidad.
Es completamente normal que antes de iniciar el camino hacia el doctorado y la inteligencia emocional usted tenga sus dudas y preguntas acerca de esto, algunas de las más comunes son: Doctorado:
¿Cuándo es el momento adecuado?
¿Seré capaz mantener la compatibilidad entre mi trabajo y mis estudios? ¿Será imposible tener una vida familiar equilibrada? ¿Seré capaz de cursar a distancia sin sentirme aislado?
Principalmente, debe saber todas las inquietudes que pueda tener son legítimas. De hecho, varías investigaciones muestran que entre el 40% y el 60% de los estudiantes de doctorado no terminan sus estudios.
El motivo más mencionado no es la falta de capacidad de parte de estos estudiantes, sino el desgaste que se acumula a través de la travesía.
Prepare la mente tanto como sus planes de estudio
Lo que hoy conocemos como inteligencia emocional, se trata de reconocer y regular las emociones propias, comprendiendo y por supuesto, respondiendo adecuadamente a las emociones de las personas que tenga a su alrededor. Si usted desde el comienzo aplica las estrategias de inteligencia emocional para estudiantes de doctorado como lo son gestionar el estrés, la frustración y sobre todo la incertidumbre, estaría estableciendo una base salida para avanzar en su doctorado.
¿Cómo puedo empezar a aplicarlo?
Analice y haga un diagnóstico sobre que tan resiliente es y si tolera la frustración.
Tenga canales de comunicación regulares con sus tutores o supervisores académicos.
Abrase al apoyo de otros compañeros o egresados que comprendan el contexto en el que se encuentra.
Si se encuentra cursando un doctorado o conoce alguien que quiera hacerlo, debe saber que la exigencia de estos es muy alta. El reto es real, y entre los más comunes están la sobrecarga de actividades por compaginar trabajo y estudios,
los plazos de entrega exigentes, la llegada de inseguridades sobre como avanza la investigación, el sentirse aislado, sobre todo si es un doctorado con modalidad a distancia.
Los problemas de salud mental son uno de los factores más determinantes en el abandono de los doctorados. Esto ha sido documentado por varios estudios, incluso cuando se encuentran en etapas de culminar, muchos doctorandos afirman que este proceso es 80% emocional y solo 20% intelectual.
¿Qué es lo que nos dicen los datos sobre inteligencia emocional y éxito académico?
Varias investigaciones resaltan qué tan importante puede llegar a ser la inteligencia emocional. Un meta-análisis de más de 1200 estudios ya existentes, arrojó como conclusión que la inteligencia emocional explica hasta el 4% de lo variable en el rendimiento académico,
y que el poder comprender las emociones podría aportar hasta un 12% de ese rendimiento.
Otro estudio, pero esta vez con estudiantes de odontología, los cuales estaban en el quintil más alto de inteligencia emocional tenían 2,6 veces más probabilidades de obtener un GPA alto (ll que nos habla del
promedio numérico de las calificaciones, que comúnmente en una escala de 0.0 a 4.0.
Se usa para medir el rendimiento académico, siendo 4.0 la nota más alta y 0.0 la más baja).
A pesar de la relación entre inteligencia emocional y rendimiento académico no es muy fuerte, está comprobado estadísticamente que existe y se trata de algo consiente consistente. La verdad es que los estudiantes con mayor inteligencia emocional tienden a rendir mejor académicamente, y esto es un hecho respaldado.
Es importante que tenga sentido la autoconciencia para reconocer cuando se sienta bloqueado o desmotivado y actúe antes de que afecte su rendimiento, por otra parte, la autorregulación sirve para establecer rutinas de trabajo y para descanso, esto evita que las jornadas sean excesivas, pues a largo plazo llevan al agotamiento.
La motivación úsela para recordar el propósito de su doctorado y visualizar qué impacto quiere lograr con su carrera. Sea empático con las personas a su alrededor, mantenga relaciones respetuosas, y que dignifiquen con sus compañeros, tutores y especial a usted.
Conectando con lo mencionado anteriormente, dar cabida a sus habilidades sociales cobra mucha importancia, darse un espacio para participar en foros, congresos virtuales o grupos de investigación, las redes de contacto fortalecen el trabajo de su investigación.
Consejo que puede ser clave: Es importante que se mantenga un ambiente donde se pueda aprender entre pares, aun si es un grupo de soporte virtual, esto reduce el aislamiento y mejora un poco la motivación. La supervisión que se basa en empatía, seguridad a nivel psicológico y retroalimentación que potencian su rendimiento académico y su bienestar emocional.
Esto puede hacerse posible si busca construir,
aprovechar los talentos ignorados
y mantener su red tanto emocional como profesional. La defensa de la tesis y la obtención del título no representan el final de un viaje, completar un doctorado utilizando la inteligencia emocional es el comienzo de una etapa diferente, esas relaciones y redes de contactos que cultivó durante sus estudios pueden ser la llave que abra varías puertas como:
Colaboraciones para investigar.
Publicar conjuntamente.
Oportunidades para laborar o de consultoría.
Además, la participación activa en comunidades de egresados y foros académicos, ya sean presenciales o en línea, esto le hará conservarse actualizado y conectado.
Terminé mi doctorado, ¿y ahora qué?
La verdad es que en su vida profesional, la Inteligencia emocional para estudiantes de doctorado es un activo de gran valor que puede impulsar su liderazgo, la gestión de equipos y la resolución de problemas, al tiempo que aviva la creatividad, y la adaptabilidad a entornos cambiantes. Un doctorado potenciado por una correcta inteligencia emocional, no solo como especialista de un campo, también como profesional que es capaz de liderar con visión y sensibilidad.
Este recorrido es una verdadera travesía tanto intelectual como emocional, donde la disciplina y capacidad de análisis son acompañados de la paciencia, sentido de la resiliencia y por supuesto el autocontrol. La inteligencia emocional no debería ser un complemento opcional, es una increíble herramienta que le permitirá sostener todo ese esfuerzo a lo largo de los años que dure su proceso, afrontar crisis que son inevitables y salir fortalecido.
La formación debe ser emocional y académica incluso antes de empezar el camino del doctorado y durante este, la autogestión y la empatía son pilares que mantienen el rumbo, para luego cultivar redes y habilidades socioemocionales que multiplican el valor del logro y ampliará las futuras oportunidades para su desarrollo personal.
Definitivamente, la Inteligencia emocional y éxito en el doctorado no dependerá solo de lo que usted sabe, sino de como se gestionan las emociones en cada una de las etapas, integrando conocimiento y equilibrio personal para alcanzar resultados que tengan sostenibilidad y significado.